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¿Y el contexto político? Aquí viene: Hace unos años tuvimos el gusto (o disgusto) de recibir en nuestras vidas a la gobernadora actual. Su sello distintivo era el que siempre vestía de terno para todos sus eventos; ¿para qué? Para aproximarse más a la gente y que se sintieran más cercanos a ella. Pero se volvió algo monótono, no la veíamos con algo diferente (cabe mencionar que los ternos, ya que requieren muchas horas de trabajo manual, son bastante costosos) al punto de que se volvió un cliché y un atributo específico de su persona y del partido político así como la ideología que representaba.
Tomándola como la figura del espectáculo (más que de la política) en que se convirtió, crearon una línea de ropa inspirada en ella... aunque algunos digan que no, a pesar de que prácticamente lleva su nombre. Está basada en el modelo del bordado del huipil, añadido a ropa estilizada, con telas finas y diseños originales; lo cual se convirtió en el uniforme de trabajo de nuestra gobernadora, alcaldesa y las mujeres del partido.
No obstante lo mucho que me guste la cultura en la que he crecido y lo feliz que esté -como amante de la moda- de que haya sido inspiración para desarrollar esta línea de ropa, femenina, elegante y muy llamativa, es lo que trae consigo lo que me impide adoptarla para mí misma. Tristemente, en el fondo sé que la verdadera inspiración fue este personaje que ya he mencionado y que, con mis escasos 24 años de edad me he dado cuenta de que sólo le interesa hacer "circo, maroma y teatro" para... sea cual fuere su objetivo. Y no importa qué tanto me guste la ropa que ahí vendan, NUNCA la usaría ni la recomendaría ni me parecerá otra cosa que desagradable y corriente mientras esté vinculada con su "musa".
Hace unos días fui a conocer el municipio en el que viviré todo este año (nombrado por mí como "La capital de la moda de la Ruta Maya"), y ahí encontré una blusa típica, hecha por gente local (a eso se dedican en toda esa zona) semejando un hipil negro con las flores en diferentes tonos de rosado (MI color). Evidentemente me enamoré de ella y la compré. El día en que la estrené fui al cine con unos amigos; y unos 5 metros antes de llegar a ellos, en frente de toda la gente que hacía línea para entrar a la sala, me gritaron al unísono "¡¡¡¡¡ESTÁS VESTIDA DE -la marca que describí antes!!!!!".
Qué triste que ahora algo tan lindo y representativo de la gente de Yucatán sea inmediatamente degradado al relacionarlo con alguien que, frente a todos nuestros ojos nos está viendo la cara de tontos y se está burlando de nosotros abiertamente y a carcajadas, con tanta desfachatez, haciendo "circo, maroma y teatro"... Sólo eso, sin objetivo alguno.
Y así es como la moda adquirió para mí un significado político. ¿Cómo puede ser que el usar esa blusa tan linda a mis ojos signifique estar apoyando algo que repruebo y desprecio radicalmente? Sin embargo, la seguiré utilizando, porque no la hicieron los de esa boutique de ropa, la hicieron las manos trabajadoras (de hecho está bordada a máquina, pero dejémosle la magia) de la gente a quienes serviré el resto del año. En cuanto a usar la otra... JAMÁS!.

